no digas ‘palabróstias’ que me ‘mariconfundes’

V: pues sí, tenemos deberes

J: ¿de qué?

V: de lengua.
es sólo copiar una poesía

J: ¿cómo?

A: ¡ah, claro!
es copiar una poesía,
esa poesía…
¡me cago en la puta!

J: ¡habla bien!

A: la poesía…
¡joder!

J: ¡que hables bien, hostia!

A: tú…
(se ríe y no puede acabar la frase)

V: para no decir palabrotas, mi hermano dice,
“no digas ‘palabróstias’ que me ‘mariconfundes'”

J: no digas ‘palabróstias’…
¿cómo era?
no digas ‘palabróstias’…
no sé cómo era

V: que me ‘mariconfundes’

J: no, así no,
así no era.

V: pues mi hermano dice eso

J: no, pero así de pequeños decíamos
no digas ‘palabróstias’ que…

A: te pareces mucho a tu hermano

J: yo a mis hermanas pequeñas
las quiero ‘demasiao’

V: pero mi hermano es más pequeño

A: ¿por dos años?

V: pues sí.

J: ‘wooooo’

A: pues tu hermano se está pegando todo el día

V: ya, pero es un chico
yo no puedo pegar a mi hermano

A: ¿y qué tiene que ver?

J: ¿¡pues, que no puedes
pegar tú a tu hermano!?
anda que no tendré yo amigos
que sus hermanas les dan.

V: ya, pero mi hermano
es más fuerte que yo.

A: ¿pero, tú lo has visto?
¡¡si le sacas una cabeza!!

(…)